lunes 19 de diciembre de 2011

19/12/01

"La indiferencia es el peso muerto de la historia. La indiferencia opera potentemente en la historia. Opera pasivamente, pero opera. Es la fatalidad; aquello con que no se puede contar. Tuerce programas, y arruina los planes mejor concebidos."
 Antonio Gramsci, Odio a los indiferentes.


Estoy ultimando detalles, corrigiendo artículos y acomodando mi discurso porque mañana, después de un año de buscar infructuosamente, tengo la reunión de cierre. Que la revista salga o no depende del poder de encantamiento que, en tan sólo una hora, podamos condensar mi amiga y compañera Bárbara y yo.
Hace exactamente un año me recibí de Realizador de cine y televisión, título tan anodino como este año que he pasado golpeando puertas sin éxito. Finalmente me ganó la depresión, y mañana será el día en el cual todo cambie. Así debe ser.
Hoy pasé toda la tarde encerrado en casa de la diseñadora armando el prototipo, eligiendo fuentes y colores para cada página. Mañana me dirán, en medio de esa reunión con el televisor y la balacera de fondo, que la editorial se adelanta a lo que está sucediendo en Plaza de Mayo. Somos diez pibes jugando a la "etapa roja" de Cahiers du cinemá, encerrados en un cuarto escribiendo sobre política y cine, mientras afuera se decreta el estado de sitio.
Ultimo los detalles mientras los programas de medianoche interrumpen su rutina para mostrar las cacerolas. El chirrido escapa del televisor y se instala en mi barrio. Hace unos meses, cuando hice la fiesta de despedida de mi curso de cine en el departamento, les escupí un grito de borracho a los vecinos del edificio: "¡Tenía que hacer ruido a las 2 AM para conocerles las caras! Hace dos años que vivo solo, que lloro, extraño y anhelo solo, y golpean a mi puerta por unos alaridos de festejo."
Hoy, los veo a todos abajo, sacándole chispas al teflón. Se asoma al balcón Susi del 1ro. A. Está tomada, el marido la dejó hace un mes. Me pregunta que está pasando, entre vahos de vino. Se cae el país, Susi, no podés estar así vos, ni así yo. Vamos.
Y ahí estuvimos, al otro día, volviendo a las corridas para la reunión. Porque, a pesar de todo, tenía en mente un futuro, sabía que ese era el final de una vía. Me tocaron el bolsillo, no las esperanzas ni la conciencia.
Y el futuro llegó. En diez años, en 2011, los tiempos habrán cambiado.

2 palidecencias:

nilda dijo...

hermoso relato, hermoso pablo. Vamos tambien ahora! vamos siempre! que ahora tambien necesitamos ese grito de vamos, aunque otras sean las constelaciones sociales.!!
vamos Pablo, carajo!.
feliz navidad. Y de regalo, te mando mi poema sanitario, el que yo escribi pensando en cosas como esa.
Barajar y dar de nuevo
(un poema medicinal)

Antes de que me pongan
relucientes y redondas
dos monedas en los ojos
para pagarle al barquero
el paseo por el río del que no se vuelve
y Caronte me tire,
bien pagado,
en la otra orilla,
puedo barajar y dar de nuevo

Puedo
porque tengo tiempo y empeño
porque tal vez
siempre
cada vez
valga la pena
y el poder que me compete
¡que nadie que me lo arrebate!

Me lo gané
por el hecho de estar viva
lo sostengo
parada,
todo verdor,
robusta eléctrica entera alivianada
con rayos que me salen de la cabeza
como en el viejo logo de RKO

El poder de ser,
sosteniendo erguida tanta agua circulando
y en el agua tanta sangre
y todo recorriéndome,¡ humores, sudores.
linfa, hemolinfa, y vaya saber que líquidos!

¡que sirvan para algo estas hormonas,
estos jugos aceitosos de mi cuerpo
este olor a herrumbre de mi sangre!
¡que sirva el esqueleto adocenado
para mantenerme
cuasi entera
parada sobre la tierra
imponente
esperando barajar y dar de nuevo!

que esto recién empieza
que labore el cuerpo mío
cada día un poco
que me de credenciales para ser
ama del universo de mi pequeña vida.
metiéndole pata
para hacer
domestica obra de arte
con lo que me fue dado
en el reparto de dones
¡Que sostenga en el aire
este alma mía,
este aciago corazón
y estos verdes dos ojos
aun no bloqueados por el oro
arrasen la vision de lo todo
buscando allá afuera
señales,
hermosuras,
consuelos

Antes que las monedas duerman
en el agujero de agua de mis ojos
yo insisto:
barajo y doy de nuevo

Pablo Libre dijo...

Y seguimos yendo, Nil. Nunca paro de ir, o al menos eso intento. Este año fuí super bien, otros no tanto, pero la cuestión es no parar.
Que buen poema, señora!