jueves 19 de mayo de 2011

El costumbrismo pre Polka

El Luppi de El Arreglo (porque no es más que Luppi, no interesa como se llame el personaje) es, como diría mi amiga emeygriega, un hombre de aquellos nacidos en los '30. Hijo de inmigrantes, de moral inquebrantable, carácter recto y modos parcos, se asemeja al arquetipo del argentino de ley, sostén de la casa, un tipo cuyo día a día ronda 3 o 4 tópicos, y un número limitado de frases hechas para definir las "cosas de la vida". El laburo, el pan de leche con mate al regreso, construir o pintar o arreglar algo de la casa los domingos, la radio al oído y el club con los amigos. Fuma Jockey, se toma un vino Toro con soda cada noche, se afeita para los asados de la sociedad de fomento, y es respetado y respetable, marcando límites y comentándole a "la vieja" (mientras ella cocina) que los pibes les salieron buenos, cada vez que ellos ofrecen una mueca de moral espartana y sumisión de laburante.

El Ranni de El Arreglo (porque es Ranni, gordito tano de pelo en pecho) es otro hombre de los nacidos en los '30, hijo de inmigrantes (tal vez de la resaca cosanostrera del sur profundo de Italia), poseedor de esa moral con la cual no dudaríamos en ofrecerle una cometa si posee algo que deseamos, un capataz que ama tratar como eunucos a los nuevos inmigrantes que trabajan para él, y entrar a los bares sacando pechito argentino. Cena con vino de etiqueta, sale de putas, y lleva a los hijos a debutar con la misma puta que se garcha él (porque así se lo va a decir a sus amigotes: "me la garcho"). Es temido y teme, mejor dicho, no teme, lame botas con total displicencia, porque es algo natural en él. Sus hijos, de seguro, llamarán a eso "hacer lobby".


Estos argentinos nacidos en los '30, hacia la década del '80, tenían unos 50 años, vivían en el llamado Gran Buenos Aires, hoy Conurbano, y gozaban de una cierta estabilidad que los gobiernos de facto le irían quitando, al cerrar fábricas y silenciar a la industria nacional. Tengo ganas de hacer un ejercicio: ¿Cómo seguiría la vida para estos arquetipos de argentino durante las décadas siguientes? Me arriesgo.

Década del '80:
Luppi: andaría de changa en changa (el personaje es pintor de brocha gorda), haciendo cuentas con la inflación, votando a Cafiero y, finalmente, al Turco. A la hija que se había juntado, le habría prohibido acatar las órdenes del delegado barrial que los llevaba a saquear supermercados.
Ranni: Seguiría subiendo puestos en la Municipalidad, acomodaría a sus hijos, con la Ley de divorcio tal vez dejase a la patrona para irse con alguna pendeja y, cada tanto, esputaría un "tendrían que volver los milicos".

Década del '90:
Luppi: no conseguiría un hueso, en parte porque los que lo empleaban antes prefieren emplear a otros extranjeros, en parte porque exige que lo tengan en blanco. Se queda en su casa, puteando a los cuatro vientos por como el país se viene abajo, mientras la poca guita que entra la traen sus hijos. De su boca, sólo saldrían reproches, e hijos y nietos ya lo dejarían de ver como el hombre respetable, para pasar a ser el "viejo quejón". Ah, mientras tanto, sus hijas leen Gente y Caras.
Ranni: Adora al Turco, puede irse a Mar del Plata todo el año, comienza a jugar, a gastar de más en alcohol y minas, y queda en la lona. Sobre el final de la década, con la reducción de personal municipal, se queda sin trabajo.

Década del '00: 
Luppi: una década de refunfuñar y no poder usar las manos que Dios nos dió para traer el pan a la casa le causan una enfermedad. Muere pobre, rodeado de su familia, uno más en un hopital público venido abajo, sin poder ver lo que sucederá en el país. Así y todo, no le interesa el porvenir, porque las últimas veces que salió por su barrio lo único que encontró eran grupos de pibes tomando cerveza en la puerta de la Sociedad de Fomento, hoy ya un salón de fiestas y cancha de fútbol 5 en alquiler.
Ranni: Vive en una pensión, pagando como puede el alquiler. Sus hijos no le hablan, su ex mujer murió, y su puta se retiró, porque ahora está en una cooperativa, haciendo un trabajo digno. Se toma un vino en ayunas, escucha Radio 10, y proyecta ganar buena guita en el Bingo para ponerse una agencia de remises. 


Futuros estereotipados para personajes típicos. Podés ponerles ropa estrafalaria (porque en el 13 piensan que la gente de rioba se quedó en la época de Sandro), hacerlos pasar por el esquema de la telenovela, aunque no lo sea, y tenés un programa de esos serios del multimedio + Polka.

12 palidecencias:

nilda dijo...

mas pija seria decir como harias vos un programa similar si te dieran la guita. Te escuchado hablar de cosas parecidas en el escarnio del momento tragico donde estabas en la pelopincho y te cuidabas de la invasion conurbana, medio alucinado. Filmado por Polka dirian estereotipo y a la final somos todos previsibles, chico de puan en el conurbano y yo , tan estereotipo, madama de suburbios, la buena trabajadora de la salita, por favor que me haga cecilia roth, pero que se saque el botox.
telenovela es estereotipo, de eso se alimenta,digo yo que no se nada a un chico de puan que por supuesto tiene tela para hacer mierda este comentario y no me importa porque te quiero tanto.

pd. me gusto mucho el puntero el primer chapter, el segundo me parecio nada, una novelita.

Pablo Libre dijo...

Naaa, ya estuve ahí, y te puedo afirmar que no existe la chance de que te den guita para hacer algo sin que pase por las manos de 10 pelotudos que te lo vuelven un producto de la marca.
Lo haría exactamente como la película que cito, por eso la cito. Y escribiría un libro, lo audiovisual es para laburar en grupo, y yo tengo menos tacto para eso de interactuar!
Y no soy de Puán, nena, no me dá la capocha para Puán!
PD: Me tengo que contactar con vos por lo de las prácticas, Nil, te mando un mail.

tres dijo...

Sabes Pablo que lo que siempre me irrita del costumbrismo Polka,que como bien decis tiene sus antecedentes en el cine y aun el teatro, es esa cosa de que la gente de barrio usa ruleros y vive en casitas de tango.
Sin ir mas lejos, la ultima tira de Celeste Cid y las otras dos, es incomprensible. Modernas, cool, neuroticas, las protagonistas viven en una casa que me recuerda a la de mis bisabuelos en San Martin.

Siempre encontre super fascista el enfoque polka de la gente de barrio. Que yo sepa, todos lo somos, incluidos los de esa productora, y no gritamos ni comemos mandarina con la boca abierta.

Muy buena proyeccion a futuro de los hombres de los 30s. Me duele reconocer en tu descripcion algunas personas amadas y perdidas.

Pablo Libre dijo...

Es el devenir más o menos lógico de una generación que tuvo que atravesar, por lo menos acá, casi un siglo batante engorroso. Si uno piensa que nacieron sin televisión, y muchos llegaron hasta internet, es difícil de comprender.

Pablo Libre dijo...

Aclaro, no comparo "El Arreglo" con esa cosa nueva de Polka. Una es una gran película, y lo otro, un "producto" que nadie recordará en 1 año.

Santiago Segura dijo...

Me dio un poco de penita tu final de Luppi.


(Modo Lunch off).

mujerdeole dijo...

Genial Pablo, coincido con vos, con Tres y con la amiga emeygriega, claro. El costumbrismo de Polka me saca, la manera de personificar a las chicas de barrio me parece tanto o más humillante que la cosificación que le achacan a Sofovich y sus gatos del domingo. La ropa de colores que le ponían a los personajes de Claribel Medina y los dialogos entre esta y Miguel Angel Rodriguez me producían violencia fisica. La chicas de barrio ni usamos esa ropa jamás, ni nos comemos las eses, ni hablamos como las Ines Estevez, Natalia Oreiro o Griselda Siciliani de turno, ni cerca.
Y no vi "El puntero" de Chávez, pero me imagino la cantidad de lugares comunes que debe tener en este sentido. Si la viste o la ves, me contas? Confío en tu criterio.
Abrazo

Pablo Libre dijo...

Es el final de una gran parte de esa generación que se tuvo que comer un siglo de prepo, Tucho. Nosotros la tuvimos más leve, por suerte, aunque a veces nos parezcan "tiempos difíciles".

Kari, el patetismo de los actores argentinos que chamuyan por izquierda pero juegan por derecha es increíble. Por eso, cuando habla un músico o actor, sea cual fuere el lugar desde el cual está haciendo retórica (porque eso es lo que hacen, chamuyan), no les creo. Chávez siempre me pareció un actor del montón que sobresalió porque su generación no es gran cosa, y tiene el tono impostado onda Alcón que hace que los periodistas de espectáculos tipo Ufbal se meen en los pantalones.

Alcanza con decir que es una ficción del 13, en año electoral. Bah, con decir que es algo del 13 sobra para saber que no te perdés de nada. Hay que hacer como hacen los seguidores de esa señal con canal 7, encuentro o Paka Paka: ignorar su existencia.

nilda dijo...

yo te pido pablo que vos cuentes, vos que vivis cerca de la calle de los caballos muertos, cuanta gente es igual (por afuera, por adentro todos somos singulares) a los estereotipos. El pibe que usa paco y viene al servicio de salud en el que yo atiendo ¡tiene pinta de pibe que usa paco!!! desde el peinado hasta la pilcha. Cuando nos ponemos a hablar, al rato, el estereotipo se deshiela y estas con una persona particular, irrepetible, unica.Pero por afuera eh,gato, vo no te maleduquie, que no te vi nunca aca, amigo.

nilda dijo...

¿ahora estoy defendiendo un producto polka? no, de eso no se trata. Se trata de que no hay otra manera de ficcionalizar un estereotipo sin acudir a ese estereotipo.

Pablo Libre dijo...

Coincido en lo que decís, salvo en una cosa: las personas son todas iguales. Hay 3 o 4 tipos de arqutipos, y todos se ajustan a ellos. Una flaqueza de Dios es haber creado demasiada gente demasiado igual. Pero bue, a diferencia de vos, yo soy de los que creen que los seres humanos no son par anada interesantes, ni como especie, ni sus problemáticas, ni su biografía.
Ahora, si vamos a eso de llevar a la ficción sus vidas chatas y plurales, creo que hay formas y formas de retratar el costumbrismo.
Está el grotesco, que es lo que usaba Cossa en sus obras -y se ve perfectamente en esa gran película que tomé-, y está lo cool de creer que porque ahora hay una moda Nac&pop, hacer una serie sobre punteros va a pegar.

Igual, después de todo, es lo que digo, estamos versando sobre un producto pasajero, que no tiene mucho contenido. El post es sobre una película que pervive, luego de 30 años. No creo que nadie recuerde a Julio Chavez en 30 años, mientras que Luppi ya entró en una galería de grandes acotres.

Mierda, siempre me hacen lo mismo! Escribo 20 párrafos sobre una peli, y me agarran la última frase, que siempre es la bardera, je.

Julián dijo...

Me divirtió el texto, Pablo. Eso sí, no te permito que hablas más de la gran Productora argentina... ja,ja.
Un abrazo.